Ecosistema financiero bélico tiene un protagonista icónico: criptomonedas.
Publicado el: marzo 21, 2022

Los criptoactivos no solo parecen haber llegado para reformar el ecosistema financiero, sino también para protagonizar un escenario bélico donde las sanciones podrían pasar desapercibidas, sin infundir designios inesperados por parte de quienes protagonizan la guerra.

«Todavía recogemos criptomonedas y las gastamos en comprar raciones» para los soldados, «chalecos antibalas o cascos», declaró para AFP el Presidente de la Asociación Blockchain de Ucrania, Michael Chobanian.

Dos décadas después de haber iniciado el siglo XXI, el auge de las criptomonedas compactan las dinámicas interactivas de la esfera pública, se llevan el protagonismo financiero ante los años más duros del ciclo pandémico, y posteriormente, facilitan el financiamiento bélico.

Según informes de la Universidad de Cambridge, Rusia ocupa el tercer puesto en relación con la minería criptográfica, mientras que la empresa TripleA afirma que su ciudadanía posee el 12% de las criptomonedas del mundo, incluso con una participación de inversión porcentual en el quinto lugar por delante del oro (16%).

Sin embargo, en enero de 2022 el Banco Central de Rusia batallaba contra los criptoactivos evaluando incluso su prohibición, aunque a finales de febrero la entidad financiera decide regular los activos digitales, lo que permitió una brecha para su funcionamiento, pero con amplias restricciones.

El pasado miércoles 16 de marzo el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, promulgó la Ley Sobre Activos Virtuales, reglamento que establece el mercado legal de bitcoin y las criptomonedas. Por su parte, el país europeo-oriental ya había puesto en práctica la legitimación de las criptofinanzas tras recaudar más de US$100 M de dólares para financiar la guerra.

Ambas posturas representan una adopción principia por el ecosistema criptográfico, a pesar de que ha pasado más de una década del lanzamiento de Bitcoin, no es sino ahora cuando los gobiernos empiezan a tomar participación contra el concepto que revolucionó el posmaterialismo implementado hasta ahora.

De cultura de consumo a financiamiento bélico hay un transitar histórico, que marcará la posteridad de la criptografía más allá de la banalidad conocida hasta ahora, luego de presenciar las más garantes enmiendas regulativas por los protagonistas políticos de oriente y occidente.

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