Sam Bankman-Fried ricamente incrédulo de las criptomonedas.
Publicado el: mayo 16, 2022

Cualquiera que le vea pensará que se trata de un universitario común del MIT, donde cursó física y matemáticas, sin embargo, Sam Bankman-Fried es una de las personas más ricas en criptografía y perfila en la lista Forbes del año en relación al conglomerado de la industria criptográfica.

“Empecé a buscar criptografía no por su relación con la tecnología blockchain, simplemente parecía una buena oportunidad comercial”, comentó mientras aclara que a pesar del creciente interés del mercado para 2017-2018 no había mucha liquidez “eso significa que hay una posibilidad bastante significativa de que los clientes no obtengan buenos precios cuando están negociando. Por esa razón, existe una ley mental potencial para proporcionar liquidez siendo un creador de mercado, haciendo arbitraje”.

Bankman-Fried es el fundador de FTX, una plataforma de intercambio de criptoactivos de las Bahamas, con un volumen de transacciones diarias por un estimado de $ 10 mil millones, a su vez, cuenta con un millón de usuarios y ocupa el quinto lugar en “Los mejores exchanges de criptos del mundo” según Forbes.

«Hay un mundo amplio fuera, pero no deberíamos pensar que las criptomonedas serán el terreno más fértil para trabajar para siempre”, piensa quien otrora fuese un jugador más de League of Legends que logró hacer su fortuna gracias al arbitraje de criptomonedas, una práctica de traders que connota alto riesgo y trata de adquirir criptos en exchanges a bajo costo y venderlos en otros a un precio más alto.

Y ante lo que a un desconocido de la industria parecería solo afición por el dinero, Sam desde su adolescencia presentó interés por el utilitarismo, esta filosofía ha marcado su vida desde el altruismo efectivo en el que busca “ganar para dar”, haciendo donaciones de su dinero en varias ocasiones.

«Me involucré en las criptomonedas sin tener idea de lo que eran», expresó en una entrevista mientras relató sus pasos por el terreno de la criptografía cuando su popularidad a penas se reducía a nichos específicos, por lo que asegura que «se puede ganar mucho dinero si se puede averiguar y determinar cuándo hay y no hay mucha ventaja y cuándo hay y no hay mucho riesgo”, una odisea no muy distintiva de la tradicional bolsa de valores.

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